Aprendizaje STEAM creado en colaboración con las comunidades

María José Benítez Guerra, alumna de Enseña Ecuador
Enseñándoles el dinamómetro

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Desde el 2014 cuando empecé mi camino en Enseña Ecuador sabía que mi experiencia como profesora iba ser transformadora. Decidí basar mis clases en proyectos, donde mis estudiantes podrían tener la oportunidad de experimentar y poner en práctica las materias de Química, Físico-Química, Biología, Ciencias Naturales. Cuando conversábamos sobre nuestros sueños y de lo que queríamos en nuestra vida, notaba que la mayoría de las mujeres mencionaban carreras o actividades que no tuviesen matemáticas o química, ya que la mayoría decía que eso es muy difícil y que no llegarían a estudiar la universidad.

Ellas me preguntaban, profe: ¿Cómo se le ocurrió estudiar una ingeniería?, ¿Cómo lo logró? Yo les respondía, la ciencia, las matemáticas es como un juego de exploración de la vida, donde tienes que entender cada paso y cada parte de ti. Es más simple de lo que parece, solo hay que atreverse a experimentar y probar cosas nuevas.

Fui profesora durante 6 años en distintos niveles de educación, tanto de niños y niñas de 5 años hasta de adolescentes de 19 años. Toda esa experiencia hizo que ConCiencia se fortaleciera como idea. Sabía que podríamos hacer mucho más por la igualdad en la educación y por motivar el aprendizaje en áreas STEAM, en todos los niveles de educación y mucho más en las zonas menos favorecidas de mi país.

ConCiencia ya estaba en mi cabeza por muchos años, pero cuando llegó la pandemia del COVID 19, alertando con cifras exorbitantes de ausentismo y, del paso acelerado a la virtualidad cuando todavía existen comunidades donde el acceso al internet es casi nulo, sabía que tenía que tomar acción y hacer algo para cambiar esto. ¡Si la educación ya era compleja antes, ahora sería peor!, pensando siempre en las zonas menos favorecidas. Así que, decidí tomar acción y empezar ConCiencia, una comunidad de aprendizaje con mucho enfoque de género y colaboración con las comunidades rurales de Ecuador. Ya ha pasado un año desde entonces y todavía seguimos encaminándonos hacia la equidad en la educación y trabajando junto con las comunidades para que esto suceda.

ConCiencia es una comunidad de aprendizaje donde empoderamos y brindamos herramientas en áreas STEAM con enfoque de género para comunidades rurales de Ecuador. Somos un grupo de 10 mujeres trabajando y latiendo por el mismo propósito. Ahora más que nunca creo firmemente que el trabajo en equipo hace posible todo lo que una se proponga.

En Mayo, tuvimos nuestro primer acercamiento a una comunidad Waorani de la Provincia de Pastaza, llamada Toñampade. En esta comunidad la conexión a internet es casi nula y se dispone de poco tiempo de conectividad en el caso de tener suerte de conectarse. Los estudiantes no han podido acceder un año a la práctica educativa. A veces pensamos que la educación debería ser un estándar para todos y todas, pero desafortunadamente en lugares como estos, vemos que no es el caso.

Nuestra metodología se basa en 7 pilares de desarrollo: (1. Movimiento, 2. Cognitivo, 3. Emocional, 4. Arte, 5. Ecología, 6. Proactividad, 7. Comunicación), además de talleres que sean una propuesta transversal de áreas STEM con el arte como herramienta o vía para explotar estas habilidades; en estos talleres los y las estudiantes desarrollan temas sobre el autodescubrimiento, el control de emociones y, el liderazgo consciente. También le apostamos mucho al desarrollo sustentable y el enfoque de género. Estamos convencidas de que una educación colaborativa  junto a las comunidades es importante ya que esta es una oportunidad para compartir saberes y aprendizajes y poder combinar lo ancestral con las prácticas occidentales que nos permitirían tener aportes más significativos dentro de lo educativo, social y cultural.

ConCiencia no impone sus prácticas educativas, no colonizamos a ninguna comunidad con nuestros saberes, nosotras aprendemos de ellas para generar verdaderos espacios de aprendizaje. La manera en la que nosotras vemos la educación se basa en el respeto, confianza de todas las personas que intervenimos en el proceso. Es tan así, que en primera instancia tenemos un primer acercamiento con la comunidad y ellos en sus decisiones comunitarias son los responsables de darnos la oportunidad de ingresar a su espacio y colaboramos en lo que sea necesario para poder ser parte de todos sus procesos ancestrales. Somos parte de la comunidad y aprendemos de ellas sus saberes, su construcción social, su música, sus historias, idioma y costumbres para construir así una mejor versión de ConCiencia.

Recientemente, tuvimos la la oportunidad de llevar libros ilustrados con animales de la Amazonía, (específicamente de la provincia de Pastaza), en la que los niños y niñas pudieron crear sus propios cuentos en su propio idioma “el Waorani”. A través de indicar ilustraciones de fauna que van a encontrar en su comunidad, demostramos que es importante rescatar el idioma, la creatividad, la imaginación, la confianza e identidad. Además de esto, también hemos colaborado con estudiantes de la facultad de arte de la Universidad Central del Ecuador, para hacer un taller de empoderamiento por medio del arte en el cual pudieron extraer pigmentos naturales de sus plantas nativas y pintas sus creaciones artísticas con las mismas. Además de estas acciones, entre todos compartimos un espacio de ingeniería en el que se diseñaron prototipos de maquinarias simples que ellos/as utilizan en su comunidad, entendiendo así otros aprendizajes a partir de lo que se vive diariamente.

En nuestra estancia en esta comunidad aprendimos sobre medicina natural, construimos serpientes con madera de balsa, fabricamos coronas con los abuelos, compartimos cantos de las mamas waoranis, y pudimos disfrutar de la deliciosa comida. Al final, hicimos un compartir de despedida en el que hubo cine comunitario y baile terapia invitando a toda la comunidad a participar.  

Como participante de Enseña Ecuador, y ahora a través de mi trabajo con Conciencia, creo firmemente que si hablamos de una educación equitativa para todas y todos, la educación debería empezar por dejar de pensar que hay solo una línea a la cual debemos seguir.